La lectura o interpretación de planos es el proceso inverso a la descripción de la forma. Es decir, dadas las proyecciones diédricas o multivistas de un objeto se debe trazar el dibujo pictórico o elaborar el modelo material del mismo.
En la práctica las proyecciones diédricas van acompañadas de la descripción del tamaño (cotas y notas), para que el operario construya el objeto a partir de la información suministrada por el dibujo. Cuando se construyen objetos (piezas, máquinas, edificios, puentes etc.), a partir de dibujos diédricos y sus cotas, se realiza la interpretación o lectura de planos.
Al describir un objeto se parte del conocimiento visual de la forma y sus dimensiones; cuando se interpreta un dibujo hay desconocimiento de la forma del objeto, a la cual se llega progresivamente con la interpretación de cada detalle mostrado por las proyecciones diédricas.
Un dibujo no puede leerse completamente de un solo vistazo sino que debe interpretarse por partes, es decir, línea por línea, detalle por detalle, relacionando unos con otros, hasta obtener la forma descrita. Al interpretar un dibujo deben visualizarse las formas dominantes en la pieza, relacionándolas con todas las vistas dadas e imaginando que el lector se mueve alrededor del objeto mismo, cuando pasa de una vista a otra. Una vista, sin más información adicional, da origen a múltiples interpretaciones, por lo que no es suficiente para definir la verdadera forma de un objeto.
En el ejemplo la superficie A puede ser saliente en relación con B o viceversa. Las superficies A y B pueden ser planas o curvas, verticales o inclinadas con relación a algún plano de referencia. De ahí las múltiples
interpretaciones que originan la vista dada.


ANÁLISIS
Tres vistas relacionadas de un mismo objeto dan una información completa de su forma y sus dimensiones; por lo tanto, la interpretación correspondiente es única.
La superficie A, en la vista frontal, B, en la vista superior, y la línea de contorno imaginario 1-2, en la lateral derecha, indican la existencia de un plano inclinado interior en forma de T invertida.
Relacionando las superficies e y o de la vista frontal con sus correspondientes representaciones, en las proyecciones lateral derecha y superior, se determina que dichas superficies son verticales, y están situadas interiormente en el sentido de la profundidad.

RECOMENDACIONES
Identificar las características geométricas dominantes en el contorno de cada vista, cortes rectangulares, inclinados, trapezoidales, etc., visual izando así la forma definitiva de la pieza.
Elegir la posición del dibujo pictórico que muestre claramente las características geométricas de la pieza.
Adoptar, para el dibujo isométrico, un tamaño amplio que facilite la comprensión y el trazado de los detalles, evitando así dimensiones muy
pequeñas que dificultan el dibujo de las formas en espacios muy reducidos. Trazar el dibujo en proporción a las dimensiones de las vistas dadas.
Las líneas de las partes que se imaginan retiradas del volumen inicial se deben borrar, en la medida en que se vaya conformando la pieza; nunca se
debe dejar para borrar todo al final, ya que esto origina confusiones en la interpretación.
Relacionar los detalles de una vista con los de las otras, teniendo en cuenta que ellos guardan correspondencia entre sí.
Comprobar la interpretación por medio del trazado de las vistas del modelo obtenido comparándolas con las vistas dadas.
Borrar todas las líneas sobrantes dando firmeza a las que definen el contorno del objeto.
Recurrir en lo posible al modelado en madera, jabón, cartón, arcilla, yeso, etc., para una mejor visualización y comprobación de la interpretación.

En la práctica las proyecciones diédricas van acompañadas de la descripción del tamaño (cotas y notas), para que el operario construya el objeto a partir de la información suministrada por el dibujo. Cuando se construyen objetos (piezas, máquinas, edificios, puentes etc.), a partir de dibujos diédricos y sus cotas, se realiza la interpretación o lectura de planos.
Al describir un objeto se parte del conocimiento visual de la forma y sus dimensiones; cuando se interpreta un dibujo hay desconocimiento de la forma del objeto, a la cual se llega progresivamente con la interpretación de cada detalle mostrado por las proyecciones diédricas.
Un dibujo no puede leerse completamente de un solo vistazo sino que debe interpretarse por partes, es decir, línea por línea, detalle por detalle, relacionando unos con otros, hasta obtener la forma descrita. Al interpretar un dibujo deben visualizarse las formas dominantes en la pieza, relacionándolas con todas las vistas dadas e imaginando que el lector se mueve alrededor del objeto mismo, cuando pasa de una vista a otra. Una vista, sin más información adicional, da origen a múltiples interpretaciones, por lo que no es suficiente para definir la verdadera forma de un objeto.
En el ejemplo la superficie A puede ser saliente en relación con B o viceversa. Las superficies A y B pueden ser planas o curvas, verticales o inclinadas con relación a algún plano de referencia. De ahí las múltiples
interpretaciones que originan la vista dada.


ANÁLISIS
Tres vistas relacionadas de un mismo objeto dan una información completa de su forma y sus dimensiones; por lo tanto, la interpretación correspondiente es única.
La superficie A, en la vista frontal, B, en la vista superior, y la línea de contorno imaginario 1-2, en la lateral derecha, indican la existencia de un plano inclinado interior en forma de T invertida.
Relacionando las superficies e y o de la vista frontal con sus correspondientes representaciones, en las proyecciones lateral derecha y superior, se determina que dichas superficies son verticales, y están situadas interiormente en el sentido de la profundidad.

RECOMENDACIONES
Identificar las características geométricas dominantes en el contorno de cada vista, cortes rectangulares, inclinados, trapezoidales, etc., visual izando así la forma definitiva de la pieza.
Elegir la posición del dibujo pictórico que muestre claramente las características geométricas de la pieza.
Adoptar, para el dibujo isométrico, un tamaño amplio que facilite la comprensión y el trazado de los detalles, evitando así dimensiones muy
pequeñas que dificultan el dibujo de las formas en espacios muy reducidos. Trazar el dibujo en proporción a las dimensiones de las vistas dadas.
Las líneas de las partes que se imaginan retiradas del volumen inicial se deben borrar, en la medida en que se vaya conformando la pieza; nunca se
debe dejar para borrar todo al final, ya que esto origina confusiones en la interpretación.
Relacionar los detalles de una vista con los de las otras, teniendo en cuenta que ellos guardan correspondencia entre sí.
Comprobar la interpretación por medio del trazado de las vistas del modelo obtenido comparándolas con las vistas dadas.
Borrar todas las líneas sobrantes dando firmeza a las que definen el contorno del objeto.
Recurrir en lo posible al modelado en madera, jabón, cartón, arcilla, yeso, etc., para una mejor visualización y comprobación de la interpretación.

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